Cómo afecta el sueño al estrés

¿Cómo afecta dormir mal a tus niveles de estrés?

Está comprobado científicamente: dormir mal incrementa tus niveles de estrés y, al mismo tiempo, el estrés incrementa tus posibilidades de dormir mal. ¿Cómo romper este círculo vicioso? ¿Qué debes hacer? 

Como ya sabrás, el sueño es un factor clave para que te sientas bien, tanto en tu salud mental como física. Tu calidad de vida está directamente relacionada con las horas de sueño realmente reparador que consigas dormir cada noche.

Por esto, es muy importante que conozcas cómo el estrés y las malas horas de sueño se relacionan, y qué puedes hacer para poner punto final a este negativo ciclo.

EFECTOS NEGATIVOS DE DORMIR MAL Y QUE CAUSAN ESTRÉS

La Sociedad Española del Sueño y estudios publicados en Neurology advierten sobre el vínculo entre la falta de sueño de calidad, el estrés y las enfermedades crónicas.  

En este sentido, vamos a revisar los principales 5 efectos negativos asociados con las pocas horas de sueño, el insomnio y la mala calidad del descanso nocturno:

1. AFECTA LA MOTIVACIÓN E INTERÉS 

Dormir mal o poco afecta la motivación, el interés y la emoción diaria. Esto puede incrementar tus niveles de estrés, ya que te cuesta completar actividades y compromisos.

Si te sientes con menos ganas de probar experiencias nuevas, te falta energía y el estrés no te deja pensar bien, empieza por revisar cuánto y cómo estás durmiendo.  

2. REDUCE EL TAMAÑO DEL CEREBRO

Varios estudios señalan que dormir mal y menos horas de las necesarias, perturba la capacidad de nuestro cerebro para regenerarse.

Distintas investigaciones han detectado que la materia gris se reduce en volumen en ciertas áreas cerebrales al pasar muchas horas sin dormir bien. 

3. CAMBIA NUESTRO RELOJ NATURAL DEL SUEÑO

Dormir mal o desarrollar insomnio crónico, altera nuestra capacidad para autorregular los ciclos naturales de sueño. Y esto, sin duda, dispara los niveles de estrés.

Cuando el metabolismo es sometido con regularidad a ciclos cortos de sueño, horas sin dormir, interrupciones constantes o dormir sin un patrón regular de vigilia y sueño, el reloj cerebral se desconfigura, por así decirlo. 

Las consecuencias son fatiga, cefaleas, dolores de cabeza, aturdimiento… Y ojo, que esto puede ocurrir también por causa opuesta, en adultos que duermen demasiado (más de 10 horas al día).

4. REDUCE LA CONCENTRACIÓN Y CAPACIDAD DE MEMORIZAR

El insomnio y dormir poco provocan falta de concentración, ya que afectan al hipocampo, una zona asociada con la memoria y el aprendizaje. 

También se ven afectadas las capacidades mentales y el funcionamiento cognitivo, como la orientación, atención, lenguaje, gnosias (capacidad para reconocer situaciones) y las praxias (habilidades motoras aprendidas). En definitiva, nos hace empeorar nuestro rendimiento académico y laboral. Y todo esto causa más estrés.

5. ELEVA EL RIESGO DE ENFERMAR

Se ha comprobado que existe relación entre dormir poco o mal y el desarrollo de enfermedades como diabetes, hipertensión, estrés crónico, depresión, obesidad, ansiedad, enfermedades del corazón e incluso, cáncer.

Además, el estrés y las preocupaciones pueden mantener el organismo en alerta constante durante la noche, lo que puede causar problemas gástricos o tensión muscular, entre otras dolencias.

CONSEJOS PARA DORMIR MEJOR (Y REDUCIR EL ESTRÉS)

Si bien existen personas que dicen sentirse bien durmiendo poco, varios estudios advierten que dormir apenas 4 a 6 horas por día produce déficit cognitivo. Puede sorprenderte saber que mantener durante 14 días este hábito de horas de sueño, es tan dañino como pasar 24 a 48 horas desvelado. 

O que 6 días de mal dormir eleva el cortisol nocturno, acelera el sistema nervioso simpático y reduce la tolerancia a la glucosa.

¿Qué hacer entonces? Te dejamos algunos consejos clave:

  • Realiza actividades relajantes antes de dormir, como meditación y ejercicios de respiración.
  • No hagas ejercicio físico dos horas antes de ir a dormir.
  • No consumas bebidas y/o alimentos que quitan el sueño o lo dificultan, desde varias horas antes de acostarte.
  • En caso de que sea un problema que esté afectando seriamente tu calidad de vida, busca ayuda médica profesional. Solo un especialista puede valorar si has de tomar medicación para regular tus ciclos de sueño. 
  • También puede ser una muy buena opción buscar ayuda terapéutica para gestionar y disminuir el estrés, ya que esto facilitará el camino para dormir mejor y relajarte. 
  • Asegúrate de que todos los elementos del entorno ayudan a un buen descanso: los niveles de luz y ruido, la temperatura de la habitación, la calidad del colchón…

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