San Valentín | Historia de amor nº3

NÓRDICO PARA EL ALMA

Estudiar fuera de casa y de tu país, es estimulante y divertido, pero no es fácil, echas de menos tantas cosas insignificantes que te hace reflexionar acerca de lo que es realmente importante.

Si además, te vas a un clima peor y más frío que el de tu tierra, entonces ya adquieres el nivel experto en morriña.

Como buen erasmus, las comunicaciones con la familia suelen ser habituales y casi centradas en los mismos temas: qué tal comes/qué tiempo hace ahí/como te va en las clases… asuntos que si no tienes una madre muy preguntona como la mía, con un bien, les basta.

Cierto es, que el tema del frío no lo llevo especialmente bien y que, pese a que en esta zona del norte de Europa está todo acondicionado y preparado para estas temperaturas, yo echaba en falta mi nórdico.

Quizá por apego o porque realmente me aportaba esa sensación de calidez tan agradable que ahora quedaba tan lejos.
Mi madre, que además de que me conoce muy bien es muy perspicaz, me envió uno de sus esperados y adorados paquetes con una semana de antelación.

chica tapándose con nórdico calentito
…YO ECHABA DE MENOS MI NÓRDICO.

Cada mes recibía un paquete que contenía los remedios a aquellas respuestas, contestadas sin mucho afán, que tanto me alegraban la existencia: el jamón, el aceite de oliva, tomates, conservas y… ¡mi nórdico mullidito y calentito! Qué alegría me dio volver a tener conmigo un pedacito de mi casa y enamorarme de mi nórdico de nuevo, lo adoro.

¡No te pierdas todas las historias de amor! El día de San Valentín, te espera una sorpresa.

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